Elige tres tonos base y dos acentos. Blancos cálidos, arenas y grises suaves amplían; verde oliva o terracota añaden profundidad sin pesar. Repite colores en cojines, arte y menaje para continuidad. Así, cuando transformes funciones, la estética permanece serena y el ambiente nunca se fragmenta.
Maderas cepilladas, lanas finas y cerámicas mate aportan riqueza sensorial sin ruido visual. Evita patrones muy contrastados en superficies grandes; reserva el gesto para piezas pequeñas. Texturas coherentes conectan zonas múltiples y ayudan a que cada transformación se perciba natural, placentera y fácil de mantener limpia.
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